NUESTRA HISTORIA

UNA MISIÓN NACIDA DEL CORAZÓN DE DIOS

La Fundación GBI “Jesús Te Ama” no es simplemente una organización; es un llamado divino, una respuesta al corazón de Dios. Hemos sido invitados a ser instrumentos de Su amor y compasión en un mundo que clama por esperanza y restauración. Esta misión ha nacido del mismo corazón de Dios, quien desea ver a cada ser humano sanar, ser restaurado y transformado por Su infinita gracia.

Nuestro propósito no se limita a entregar ayuda material, sino a ser luz en medio de la oscuridad, llevando el mensaje de Cristo a cada corazón, sin importar cuán roto, perdido o desesperanzado pueda estar. Creemos profundamente que cada persona, sin excepción, tiene un propósito divino, un propósito escrito por las manos de nuestro Creador. Al compartir el amor de Dios, nuestra misión es ayudar a que cada ser humano renazca en Su luz y viva el propósito eterno para el cual fue creado.

En un mundo donde muchos se sienten atrapados en la desesperación, donde la pobreza, el abandono y el sufrimiento parecen envolver a tantas personas, Dios nos ha llamado a ser Sus manos y pies aquí en la tierra. En un mundo que se ha olvidado de la esperanza, somos llamados a recordarles que en Cristo siempre hay esperanza, que en Él siempre hay un futuro lleno de posibilidades. Cada vez que extendemos una mano para ayudar, cada vez que compartimos una palabra de aliento, sabemos que estamos sembrando una semilla de fe que crecerá y dará fruto en el tiempo perfecto de Dios.

Somos un reflejo de Su amor, actuamos como Sus siervos, con corazones dispuestos a llevar a aquellos que han caído en la desesperanza de vuelta a Su presencia, donde hallarán paz, sanidad y restauración. Nos inspiramos en la parábola de la semilla de mostaza, una pequeña semilla que, aunque insignificante al principio, crece hasta convertirse en un árbol grande, proporcionando refugio y alimento. De la misma manera, creemos que cada acto de bondad, cada gesto de amor, aunque parezca pequeño, tiene el poder de transformar generaciones enteras.

“Porque el reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.” — Mateo 13:31-32